Las empresas y en particular las exportadoras han sufrido cambios muy importantes en las últimas décadas. La globalización primero y la destrucción de gran parte del mercado por efecto de la crisis, de diferente tipología según países, y el cambio de “orden” en la economía mundial nos ha traído una realidad competitiva mucho más compleja a las empresas.

Esta complejidad se hace más patente en las empresas exportadoras puesto que están mas expuestas  y por que al estar presentes en un mayor número de países su entorno competitivo se multiplica por el número de países en los que están presentes y así lo hace también su complejidad.

Los mercados han pasado de ser casi estáticos, casi nunca pasaba nada, a ser mercados dinámicos y últimamente más parece que son mercados que se encuentran en una continua revolución. Los cambios son constantes, las absorciones o compras entre empresas competidoras o clientes  se multiplican, la tendencia es a la concentración, cambiando cada vez nuestro entorno y la relación de fuerzas en el mercado. La facilidad de movimientos de capitales y personas hacen que las industrias puedan trasladarse y florezcan allí donde no estaban presentes hace muy pocos años.

Estas situaciones hacen que la empresa exportadora se enfrenta a situaciones difícilmente controlables.

¿Cómo hacer planes de corto y medio plazo en un entrono de estas características?, por no hablar de planes a cinco años. Resulta casi imposible, pues el nivel de incertidumbre de la empresa ha aumentado exponencialmente.

Pero a la par del crecimiento de la incertidumbre crece la necesidad de tener información permanente de la situación para tomar las mejores decisiones posibles. Sin conocimiento de lo que ocurre en nuestro entorno, tomar decisiones sin información actualizada es como jugar a la ruleta o apostar a los caballos de carreras. Contamos con muchas más probabilidades de equivocarnos.

En cambio contar con información actualizada puede reducir en mucho el riesgo de equivocarnos, por eso es importante contar con un buen sistema de información que nos permita reducir ese alto nivel de incertidumbre y que por otro lado nos de cómo mínimo una base para tomar decisiones basados en la realidad y no en  percepciones , creencias o deseos.

La empresa necesita diseñar e implementar un sistema que sea capaz de acercarla lo máximo posible a la realidad del entorno. Un sistema de inteligencia de mercados o competitiva es una herramienta fundamental para llegar a este conocimiento.

La identificación de necesidades de información de la empresa en diferentes campos como el comercial, tecnológico, legislativo, fiscal, competitivo, etc. También es necesario planificar  como llegaremos a la información; a través de nuestros comerciales, sistemas de monitorización de información, etc y por último ser capaces de separar “el grano de la paja” sabiendo reconocer la información fundamental y crítica de la que no lo es y transformándola en conocimiento para la mejor toma de decisiones.