Las herramientas de marketing digital han llegado a revolucionar la promoción de las empresas en muy poco tiempo. Hace relativamente pocos años, a los que nos dedicamos a esto de la exportación, si nos hubieran dicho que seríamos capaces de llegar a personas que se encuentran a miles de kilómetros de nosotros, sin tener que descolgar un teléfono, asistir a una feria o realizar un viaje de prospección, nos hubiéramos reído.

Pero ahora mismo esto es una realidad y debemos adaptarnos e intentar sacar el máximo partido de esta nueva situación.

En mi opinión y por lo que afecta a la empresa exportadora, la gran revolución del marketing digital es que ha democratizado el marketing. Quiero decir con esto que hace unos años solo las grandes corporaciones podían plantearse hacer grandes campañas de marketing en diferentes países pues las herramientas que teníamos a nuestros alcance para llegar a un público masivo, era lo que entonces se llamaba los “mass media”, es decir los medios masivos de comunicación como la televisión, prensa y similares, son muy costosos.

Pero estos medios requerían de grandes inversiones y además, en muchas ocasiones, las empresas les costaba ver el retorno de la inversión, ya que estos canales de comunicación en su mayoría unidireccionales no podíamos tener un feedback de la audiencia.

Esto ahora ha cambiado de manera radical. Hay muchas empresa que con un presupuesto asequible pueden permitirse llegar a miles de personas a muchos kilómetros de distancia y mantener con ellos “conversaciones”, de manera que podemos influir en nuestro público, generar opinión, mover o atraerlo hasta nuestras posiciones o por lo menos acercarnos hasta donde están ellos.

Las empresas españolas, en particular la pequeña pyme, todavía ven estas herramientas con cierto escepticismo. No les parece que puedan ser para ellos, ni tampoco ven muy claro en qué les pueden resultar  de ayuda. La gran mayoría de ellas tienen una página web en castellano y sus respectivas traducciones en varios idiomas más. Esta es su única contribución a la materia.

Algunas de ellas, y gracias a iniciativa particulares de algunos de sus empleados, están presentes en redes sociales profesionales como es Linkedin, gracias a que esos empleados las consideran importantes para su trabajo o para la promoción de su carrera profesional y son activos en este tipo de redes. Pero allí se termina todo.

Es una pena que justo los que pueden ser los grandes beneficiarios de esta revolución del marketing 2.0 no estén aprovechando mejor el potencial de las mismas. Me da la sensación que seguimos pensando que ciertas herramientas son solo para unos  pocos o para empresas que cuentan con grandes recursos.

Pero la realidad es que cuando analizas las redes sociales, te encuentras con buenos ejemplos de pequeñas empresas que juegan su batalla a nivel internacional, en concreto dentro de algunos países donde tienen intereses especiales.

Pero puedes ver que es posible hacerlo; que no es cosa de grandes multinacionales y que hace más quien quiere que quien puede.